Gestionar los residuos adecuadamente es elemental para reducir la cantidad de residuos que producimos y disminuir sus efectos nocivos sobre el medio ambiente. La gestión de residuos sólidos es el proceso de recogida, transporte, tratamiento y eliminación de residuos sólidos de forma eficiente y sostenible. Es importante comprender los conceptos básicos de la gestión de residuos sólidos para poder reducir y gestionar mejor nuestros residuos. Con los conocimientos y recursos adecuados, podemos marcar la diferencia en nuestras comunidades y en el mundo que nos rodea.

La gestión de residuos sólidos es un proceso de recogida, transporte, reciclaje y eliminación de residuos sólidos de forma eficiente y sostenible. Incluye todas las actividades relacionadas con la recogida, eliminación, tratamiento y desecho de residuos sólidos y otros materiales desechados, como materiales desechados de servicios municipales como aguas residuales, restos de comida y otros materiales generados en hogares y empresas. La cantidad y composición de los residuos sólidos que se generan en una comunidad vienen determinadas por su composición demográfica y el tipo de actividades que se desarrollan en ella.

Cómo gestionar los residuos

  • Reducción en origen: Es el proceso de eliminar los residuos en la fuente. Esto puede hacerse cambiando el diseño de un producto o cambiando la forma en que se fabrica dicho producto.
  • Reutilización de materiales: Así se reduce significativamente la cantidad de residuos que habrá que reciclar o compostar.
  • Reciclaje: El reciclaje es el proceso de convertir ciertos tipos de materiales de desecho en nuevos productos. Aunque el reciclaje es importante, cabe recordar que no siempre es posible reciclar todos los tipos de residuos. Por ese motivo es muy importante la reutilización de materiales. Al reciclar materiales como papel, plástico y vidrio, puede reducir la necesidad de extraer más materias primas y ayudar a conservar los recursos naturales.

Somos responsables de gestionar los residuos adecuadamente.  Es importante recordar que incluso los materiales que se han utilizado antes pueden desperdiciarse si se tiran antes de volver a utilizarlos. Los consumidores pueden reducir la cantidad de residuos que producen siendo conscientes de los productos que compran y de cómo se deshacen de ellos.